
Algunos días la calma se nos escapa de las manos. Nos sentimos a punto de colapsar, agotados, irritados, nuestra tolerancia disminuye y creemos que el estanque queda casi en cero. Nos urge parar el mundo y respirar largo y pausadamente, urgidos por un poco de tranquilidad con ganas de comprarla en botellas de litro, o de inyectarnos tan apreciado elemento.
La serenidad es un proceso del cual sólo nosotros podemos hacernos cargo. Cada uno es el responsable de plantar la semilla y realizar los procesos necesarios para que ésta crezca y se desarrolle. Sembrar serenidad en nuestra vida es un
(Leer más)





