
La maternidad estimula nuestro crecimiento, porque para cuidar los nuestros necesitamos desarrollar una serie de características. Algunas surgen naturalmente, otras requieren trabajo, sin embargo todas constituyen una tremenda posibilidad de desarrollo para nosotras.
En la aventura de ser mamás, hay un constante dar y recibir; la intimidad que vivimos con nuestro hijos, es una fiesta para el alma; por eso más que ser celebradas creo que necesitamos agradecer todo lo que hemos podido aprender.
Esperar y cuidar de forma activa y delicada
Las mujeres gracias a la maternidad aprendemos a esperar. Ser mamás nos entrena para ser receptivas y activas
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