Nuestro país es uno de los países con más altos índices de
personas que sufren depresión en Latinoamérica. La cifra asciende a un veinte por
ciento de la población, y según El Ministerio de Salud, un alto
porcentaje corresponde a mujeres.
Estas cifras aumentan con la llegada de la primavera.
Y aunque sea una estación en la cual los cambios influyen positivamente en el
ánimo de la mayoría de las personas, lamentablemente para aquellos con
tendencia depresiva, esta época constituye el inicio de un período de
significativo desánimo. Vemos que aumentan las ideas de muerte y suicidio, por
eso en
Acontecimientos como estos, donde mueren repentinamente 21
personas, son situaciones que nos remueven, nos llaman a conectarnos con
nuestros anhelos, sentimientos y dolores más profundos. Como país nuevamente
tenemos la oportunidad de transformar esta tragedia en aprendizaje.
Necesitamos centrarnos en lo que SÍ hay!! No sabemos hasta
cuándo podremos disfrutar la vida que tenemos…
Es crucial que sepamos cuidar y valorar nuestras relaciones,
nuestros hijos, nuestras parejas, nuestros equipos de trabajo. ¿Cuán a menudo les
decimos que los queremos?, ¿En qué medida los disfrutamos?, ¿Cuánto expresamos
nuestra gratitud hacia ellos?
Una vez
más, la naturaleza nos muestra lo importante que
Algunos días la calma se
nos escapa de las manos. Nos sentimos a punto de colapsar, agotados, irritados,
nuestra tolerancia disminuye y creemos que el estanque queda casi en cero. Nos
urge parar el mundo y respirar largo y pausadamente, urgidos por un poco de
tranquilidad con ganas de comprarla en botellas de litro, o de inyectarnos tan
apreciado elemento.
La serenidad es un proceso del cual sólo nosotros podemos
hacernos cargo. Cada uno es el responsable de plantar la semilla y realizar los
procesos necesarios para que ésta crezca y se desarrolle. Sembrar serenidad en
nuestra vida es un
Todas sabemos que la maternidad es un maravilloso proceso para la
mujer y su entorno, sin embargo muchas veces es mirado como un
impedimento u obstáculo laboral para nosotras las mujeres. Aquí
descubriremos algunas características que desplegamos con la maternidad
que nos potencian como profesionales y trabajadoras.
Multifacéticas
Es muy común que para nosotras hablar por teléfono, manejar y
pintarnos a la vez. Asimismo podemos trabajar en el computador mientras
hacemos las tareas con los niños y al mismo tiempo decidimos el menú
para la noche. Cuento más que visto y conocido, pero lo que no sabemos
es el por
La capacidad de
experimentar culpa es propio de la mente humana, es necesario entenderla como
una herramienta que abre camino a la reparación.
Muchas veces experimentamos culpa en relación a cómo hemos
actuado o pensado y sentido respecto de nuestras, parejas, hijos, jefes, amigos
y compañeros de trabajo.
La idea es realizar un trabajo comprensivo que despierte sentimientos amorosos,
y compasivos con nosotros mismos, porque éstos son los que nos darán la fuerza
para enfrentar lo que no nos gusta y nos permitirán generar distintas alternativas de reparación.
“Perdona no
pude hacerlo distinto en ese momento, sabía que estabas enferma
Afortunadamente,
pareciera ser que los hombres están cada vez más involucrados con las
necesidades de sus hijos. Observo muchos papás que se comunican,
involucran y disfrutan con ellos. Algunos se sorprenden de sí mismos y
los escuchamos decir cosas como “nunca me imaginé que sentiría este amor tan
inmenso”.
Vemos abuelos chochos que juegan con sus nietos en las plazas, se
alegran, se divierten y entusiasman con ellos. A veces incluso, se
sienten reparando lo que no supieron o pudieron hacer con sus propios
hijos.
Nada más conmovedor que ver a tu pareja, tu padre, tío, hermanos, entre
otros,
Aunque es bastante
común escuchar la frase “nadie nos enseña a ser mamás”, a las mujeres aún nos
cuesta asumir que la maternidad no es tan preciosa como nos habían dicho.
Todas tenemos diferentes
formas de ver la vida y de enfrentar los desafíos. No existe un único estilo de
ser mamá, ni madres perfectas... así como tampoco reglas a seguir. Más bien todo
lo contrario, somos en su mayoría distintas, de carne y hueso: contamos con virtudes,
pero también defectos.
A las mujeres nos
cuesta estar tranquilas y cada vez asumimos más responsabilidades. No nos damos
cuenta de que
La maternidad estimula nuestro crecimiento,
porque para cuidar los nuestros necesitamos desarrollar una serie de
características. Algunas surgen naturalmente, otras requieren trabajo, sin
embargo todas constituyen una tremenda posibilidad de desarrollo para nosotras.
En la aventura de
ser mamás, hay un constante dar y recibir; la intimidad que vivimos con nuestro
hijos, es una fiesta para el alma; por eso más que ser celebradas creo que
necesitamos agradecer todo lo que hemos podido aprender.
Esperar y cuidar
de forma activa y delicada
Las mujeres gracias a
la maternidad aprendemos a esperar. Ser mamás nos entrena para ser receptivas y
activas
Las
mujeres hemos sido educadas para estar atentas a las necesidades de los demás.
Nos cuesta mucho legitimar y defender lo inherente a nosotras mismas; lo que
cada una necesita, de acuerdo a su modo de ser y circunstancias. Constantemente
dejamos de lado lo nuestro, no sabemos pedir y nos cuesta cuidarnos.
Aquí
algunas ideas para reflexionar:
Conectarse con la necesidad
propia, no con el modelo
Cuidarse implica irse conociendo ¿qué es
importante para mí?, ¿qué me gustaría hacer a mi?, ¿Qué necesito de mi pareja,
de mi jefe, de mi misma, de mis niños?
Hace unos meses recibí en la consulta a una joven profesional de 27 años, a quien llamaré Paula, la paciente comentó:
“Yo siempre he pensado que si uno lucha por lo que quiere y es trabajadora puede hacer todo bien. Ayer en la oficina, tenía un evento muy importante para nuestro equipo, lo había preparado con mucha dedicación, estaba todo perfecto, pero hubo un problema con gente de otra área que no respondió y fallaron muchos detalles un desastre!!!. Me sentí demasiado mal, me compliqué muchísimo y me sentí super culpable, no puedo sacarme esta angustia y rabia de