Las
mujeres hemos sido educadas para estar atentas a las necesidades de los demás.
Nos cuesta mucho legitimar y defender lo inherente a nosotras mismas; lo que
cada una necesita, de acuerdo a su modo de ser y circunstancias. Constantemente
dejamos de lado lo nuestro, no sabemos pedir y nos cuesta cuidarnos.
Aquí algunas ideas para reflexionar:
Conectarse con la necesidad
propia, no con el modelo
Cuidarse implica irse conociendo ¿qué es
importante para mí?, ¿qué me gustaría hacer a mi?, ¿Qué necesito de mi pareja,
de mi jefe, de mi misma, de mis niños?
Constantemente, nos exigimos estar dentro de los modelos y descuidamos nuestro estilo propio y forma de ser. Es necesario incursionar en lo más adecuado, conforme a mi personalidad y circunstancias. “ lo que a tí te resulta, puede no ser conveniente para mí.”
Hacer
las cosas cómo nos parece, confiar en nuestra intuición es algo que se nos
olvida. Muchas veces escuchamos a todos menos a nosotras mismas. Estamos
siempre fijándonos en cómo lo hacen los demás o de qué dijo el doctor, la
sicóloga, la vecina o la amiga, en vez de ir descubriendo poco a poco que es lo
que más nos acomoda a nosotras y cada una.
Aprender a pedir
Nos
cuesta asumir que necesitamos, queremos que el otro nos adivine. Si eso no
pasa, nos vamos enrabiando y sintiendo solas, víctimas de este pololo, amiga o
marido que consideramos poco cooperador. Nos quedamos solas gruñendo, sin
acudir de manera confiada y positiva al otro: “total ya sé que no me van a
ayudar”, “tengo que hacerlo todo yo.”. Nos cuesta confiar y mostrar necesidad
de manera asertiva.
Solemos decir "nadie copera", "tú, llegas solo a ver tele",
"tú, no te comunicas." El constante reclamo no invita a ayudar,
resulta crítico y poco constructivo. Una manera distinta podría ser:"sería super si….",
“ojalá pudieras….”, “¿es posible que me ayudes en esto?”, "me encantaría
que hoy tu acostaras a los niños, tuve un día muy pesado". Esta es una
forma más creativa y concreta que invita al otro, así yo me hago cargo y busco
ayuda de manera explícita.
Darse
permiso para el ocio
Las mujeres no nos damos permiso para simplemente estar. Vivimos constantemente
enjuiciándonos. No cuesta mucho el ocio, creemos que siempre deberíamos estar
haciendo algo. Es necesario que aprendamos a darnos permiso para estar,
cocinar, leer, jardinear, ver televisión, escribir, pintar, darnos un baño de
tina, hacer cosas que nos gusten. Juntarse con amigas, tomarse un cafecito, ir
a la peluquería sin sentirnos culpables. Cuidarnos implica descansar y estar
más tranquilas y conectadas con nuestras necesidades, aunque suene raro, esto
es esencial para cuidar mejor de los otros.
Estamos en contacto, espero sus comentarios.





