Vida Ciencia y Tecnología, El Mercurio
Miércoles 12 de Mayo de 2010
PAMELA ELGUEDA T.
También las características personales y la forma
como hombre y mujer se apoyan mutuamente, dicen diversas
investigaciones y también especialistas nacionales.
Pamela Elgueda T. Hay quienes no
muerden la manzana de la infidelidad conyugal aunque tengan al frente
al ser más atractivo del mundo. Otros caen fácilmente. Científicos de
todo el mundo están tratando de entender qué diferencia a estos grupos.
Y hasta ahora sus resultados apuntan a factores biológicos que
predisponen a tener una relación de pareja más o menos estable y
también a la posibilidad de trabajar las personalidades infieles y
hacerlas más apegadas al compromiso.
Según informa The New York Times, una de esas investigaciones es la que
se realiza en el Instituto Karolinska de Suecia. Ahí, el biólogo Hasse
Walum y su equipo determinaron que el factor biológico de la fidelidad
está dado por la hormona vasopresina.
Cuando el gen que regula esta hormona tiene una variación genética, las
personas muestran menos probabilidades de casarse y si lo están, es más
usual que hayan pasado por problemas matrimoniales. Aquellos hombres
que tenían el doble de esa variante tenían esposas más infelices
también.
El síntoma
De ahí a la infidelidad hay sólo un paso, podría ser la conclusión.
Pero lo cierto es que en el engaño influyen más aspectos, reconoce el
propio investigador sueco.
"La infidelidad es un síntoma que está acusando dificultades tanto en
la relación, que es lo que más se ve en la consulta, como también a
nivel individual. Y quizás ahí la biología puede dar una respuesta",
reflexiona Claudia Cartes, psicóloga clínica y terapeuta de parejas.
"Personalidades narcisistas, centradas en sí mismas, a las que les
cuesta empatizar y que ven la infidelidad como una manera de ser
socialmente admirados por otros son los que comúnmente caen en esa
conducta".
También, agrega la académica de la Universidad Andrés Bello, aquellos
que tienen problemas graves con su autoestima y que fundan su
valoración en ser atractivos para otros y en las conquistas.
"Esta variable biológica es interesante también, porque estaría
afectando el control inhibitorio que tenemos. Es una nueva explicación
para lo individual", opina.
¿La terapia puede ayudar a controlar esa incapacidad individual de mantener un compromiso?
Remar juntos
Científicos de la Stony Brook University -menciona The New York Times-
se preguntaron lo mismo y se pusieron a investigar qué factores
mantenían fuerte el compromiso. Su conclusión: cuando los miembros de
una pareja sienten que el otro los ayuda a ser mejores personas y a
ampliar sus capacidades, la relación se robustece.
Esta conclusión, sin embargo, no impide preguntarse: ¿Qué se hace con aquellos a quienes les cuesta establecer un compromiso?
"El trastorno de personalidad es más difícil de modificar que una baja
autoestima", advierte Claudia Cartes. "Pero, en general, la terapia
puede ser un factor protector, por ejemplo, canalizando las angustias
de quienes se sienten no valorados; y en la medida que se les reconoce,
se frena el impulso a ser infiel".
Viviana Sosman, psicóloga especialista en adolescentes y adultos, añade
otra estrategia: "Lo hacemos volver a la primera relación de compromiso
que establece el ser humano: la de madre e hijo. Un nexo que es
incondicional, que resiste crisis y que no se acaba con el primer
problema".
El infiel, agrega la psicóloga, "es una persona sin confianza, no cree
que se puedan resolver los problemas con la pareja y no se queda en
pareja para resolverlos". Por eso, se le enseña a tolerar las crisis, a
tener paciencia y a confiar. Como lo hacen una madre y su hijo.
Reacción ante la "amenaza"Un estudio de McGill University de Montreal
indagó en las variables que hacían a las personas más resistentes a la
tentación de ser infiel. Pidieron a hombres y mujeres con un alto
sentido del compromiso matrimonial que evaluaran el atractivo de
personas del sexo opuesto a través de una serie de fotos. Como era
esperable, dieron las puntuaciones más altas a los más interesantes.
Luego, se les dijo que los "seductores" elegidos querían tener una
reunión con ellos. El resultado fue que les redujeron el puntaje que
les habían dado antes. "Cuando se sienten atraídos por alguien que
puede poner en peligro su matrimonio, su reacción instintiva es decir
'no es tan bueno'. Su mayor compromiso hace que los vean como menos
atractivos que a su pareja actual", explicó John Lydon, psicólogo jefe
de esta investigación, a The New York Times.





