Al
hablar con los hijos de sexualidad aparecen de forma inadvertida
distintas emociones y pensamientos que requieren ser madurados. Está
temática cruza los aspectos íntimos e inconscientes de cada padre, los
valores, las experiencias vividas y el modo en que nuestros propios
progenitores abordaron estos temas, si es que lo hicieron.
Por ello, es importante revisar la propia concepción de la sexualidad y
las posibles barreras internas para tratar el tema. Hemos hablado en
columnas anteriores de lo difícil que puede resultar hablar sobre
sexualidad con los hijos, por eso menciono aquí algunas creencias para
discutir con los adolescentes. La idea es abrir un espacio para
comenzar el diálogo con los hijos y comunicarse en estos temas.
“Se puede tener sexo oral desde le inicio de una relación, porque no hay riesgo de embarazo”
Si bien es verdad que con el sexo oral no hay riesgo de embarazo esta
es una practica que requiere de mucha confianza en la pareja, se trata
de algo muy íntimo. Lamentablemente hoy en nuestro país hay muchas
adolescentes que se confunden y piensan que como así se evita el
embarazo esta puede ser una práctica muy conveniente y la realizan casi
al inicio de sus relaciones de pololeo y no como parte de un desarrollo
maduro de la relación.
“Los varones, para ser más hombres, y las mujeres para ser más femeninas necesitan tener muchos intercambios sexuales”
Sabemos que ni la hombría ni la feminidad está dada por la cantidad de
veces uno se ha relacionado sexualmente, ni por la cantidad de mujeres
u hombres que se tenga “disponible”. La hombría y la feminidad se mide
por la responsabilidad y respeto con que el hombre y la mujer viven su
sexualidad, reconociendo en ella un valor y logrando una actitud de
cuidado.
“Las eyaculaciones o polusiones nocturnas son absolutamente normales en los varones”
Efectivamente, a partir del fin de la pubertad (11,12, 13 años
aproximadamente) es natural que los muchachos tengan eyaculaciones
espontáneas durante los sueños. Esto es un signo que habla de la
maduración sexual-biológica que están experimentando. Esta experiencia
se relaciona con el inicio de la menstruación, en la caso de las
muchachas. Ambas situaciones indican que los púberes han logrado un
desarrollo biológico que les da la capacidad de reproducirse.
Sin embargo, cabe aclarar que la capacidad para hacerse responsables de
poder procrear no se limita sólo a lo biológico, sino que requiere de
una maduración psicológica, social y valórica, que permita asumir la
responsabilidad que implica la maternidad y paternidad.
"Si me quieres tienes que estar dispuesta (o) explorar sexualmente conmigo".
Es
fundamental reconocer en el adolescente los deseos e impulsos sexuales
como un aspecto valioso y natural de su desarrollo. Ahora bien el
respeto por los tiempos y los valores del otro son esenciales, saber
cuidarse y cuidar la relación es algo que los papas tenemos que
enseñar. La respuesta a afirmación anterior podría ser:
"Si me quieres, para mí es importante que puedas respetar mis
sentimientos y no me presiones a hacer algo para lo que aún no me
siento preparada(o), o que no está de acuerdo con mis valores.”
"Tener exploraciones sexuales no prueba que yo esté enamorado. La
verdadera prueba puede ser postergar los impulsos hasta que ambos
estemos de acuerdo, o esperar a que nuestra relación tenga la
suficiente madurez o sea hasta que sea el momento adecuado".
“Los intercambios y/o relaciones sexuales son siempre gratificantes, cuando se dan con una persona a la cual se quiere”
Contrario a lo que los videos, las películas y los medios de
comunicación muestran, la sexualidad creativa y gratificante no es
instantánea. Los adultos sabemos que el amor no basta para hacer de la
experiencia sexual una vivencia plena y enriquecedora.
Muchas veces en la adolescencia, los intercambios y/o las relaciones
sexuales son esporádicas y no existe el grado de intimidad y
tranquilidad necesarias. Por otra parte, es importante comunicar a los
adolescentes, que en ocasiones la experiencia sexual puede ser
insatisfactoria, para uno de los dos y eso no significa que algo anda
mal, sino que es parte del proceso de irse conociendo a uno mismo y al
otro.
"A mí no me va a ocurrir”
A los adolescentes en general, les resulta trabajoso medir las
consecuencias de sus actos. Simplemente, piensan que son capaces de
controlar sus impulsos con más facilidad de lo pueden. Aquí, la empatía
como padres es fundamental, no se trata de un discurso crítico sino de
entender, como a los adolescentes les cuesta tomar la conciencia
necesaria, para tener presente que son tan vulnerables a sus pulsiones,
como cualquier otro ser humano.
Es muy importante tener presente que el modo en que se habla de
sexualidad, es algo que se da de forma distinta en cada familia, de
acuerdo a la experiencia de cada uno de los padres y el referente
sociocultural. No existen recetas, es muy necesario que los padres con
sus propios valores y dentro de su estilo, realicen un esfuerzo para no
dejar fuera esta materia. Dado los tiempos de destape, que se viven hoy
en nuestra sociedad.






