
Como sabemos el mundo que vivimos hoy requiere de la complementariedad. El reto es la integración, no se trata de un estilo puramente masculino y otro puramente femenino.
El pensamiento racional, lo abstracto, categórico, penetrativo, lo público, y la orientación al logro durante décadas perteneció al mundo masculino. Lo receptivo, intuitivo, intimo, afectivo y privado era patrimonio de las mujeres. Hoy está claro que estas cualidades no son de las mujeres o los hombres, son dimensiones de lo humano, más desarrolladas en uno u otro género.
El desafío es la combinación, llegar a un equilibrio. A veces necesitamos estar más
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