
Hemos crecido dentro de un medio familiar y cultural, que marca la forma en que creemos que debemos interactuar, pensar y sentir en el ámbito sexual. Sin embargo, a veces, no estamos tan conscientes de ello; al observar la psicología femenina, siguen apareciendo una serie de prejuicios y temores, que pueden pasar inadvertidos, incluso por nosotras mismas.
En el transcurso de una psicoterapia muchas mujeres que se consideran modernas y liberadas se sorprenden al observar como sienten culpa, vergüenza y se reprimen en varios ámbitos de su sexualidad.
Algunos ejemplos para reflexionar:
“Durante el acto sexual se me vienen a
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